viernes, 29 de mayo de 2015

¿Por qué el contenido de internet gratuito no se ve posible sin explotación?

La gran parte de contenidos y servicios en internet están disponibles de forma gratuita para un usuario simple: correos electrónicos, redes sociales, portales de información... ¿Pensaba una vez por qué? ¿Pagará por el contenido gratuito mucho más que de lo que se imagina?



Engaño de servicios gratuitos

Facebook, Google, portales de información — esta sería la ruta diaria para la mayoría de los usuarios de internet. La ruta es gratuita y podría pensarse completamente segura: se mueve de un punto a otro de forma automática. ¿Qué habría, si un buen día visitara el portal de información más leído y el acceso a archivos estuviera cerrado — le pedirían cortésmente pagar una suscripción, si desea seguir utilizándolo?


Un viaje despreocupado sería estropeado: «Por qué debo pagarlo?», –  excalamarán muchos con exasperación. «¿¡Por qué puedo navegar gratis por Google y Facebook, y este portal se engrió/se encopetó y exige dinero de mí?!». Muchos piensan que en las corporaciones grandes como Google y Facebook trabajan nada más que unos voluntarios que se sacrifican cada día en nombre de «internet para usuarios». No es tan simple: en 2014 los ingresos anuales de Facebook ascendieron a más de 12 mil milliones de dólares, los de Google a 66 mil milliones de dólares. Al ver estas cifras, ¿cree todavía en la misión de "internet para usuarios"?      
 


Es poco probable que los portales de información locales puedan jactarse de tales ingresos. «Estos no son mis problemas», – dirá un usuario típico acostumbrado a navegar por internet gratis. «Que se sientan felices de ser leídos». Esta lógica sólo demuestra una vez más que los propios usuarios no se dan cuenta de estar involucrados en la producción de capital, donde se les asigna un papel muy poco envidiable. En realidad internet no es un lugar donde todos gozan de derechos iguales, sino una pirámide dura controlada por la cúpula directiva.  

Pirámide de Internet


Google y Facebook (en verdad existen muchos más) son pocos ejemplos de los que están en el vértice de la pirámide. Precisamente ellos engañan con sus servicios gratuitos. «¿¡Qué hay de malo en ello?!», – otra exclamación de descontento. Es una paradoja, pero la raíz del problema consiste en que todo (a primera vista) es gratis.


Para demostrar que todo lo que es gratis se refiere a un tipo de engaño, basta hacer una simple pregunta: ¿cómo cree, de dónde estos sitios obtienen sus ingresos? Si usted no paga, resulta que alguien está pagando por usted. Y ese alguien no es ninguna virtud dispuesta a dar el último centavo para que usted pueda ver la sección de noticias de Facebook o buscar en Google a dónde ir por la noche. No es otra cosa sino publicidad.


Si los sitios establecen sus normas desde la cúspide de la pirámide, la publicidad es su dueño absoluto. ¿Busca dónde pasar una noche? ¡Perfecto!  Google le ofrecerá unos niditos cómodos donde podrá realizar sus planes. No es tan simple según parece. La próxima vez cuando decida ver la sección de noticias como siempre, a su derecha notará el lugar donde lo pasó bomba con alusión a que sería bueno visitarlo otra vez, u otros lugares parecidos recordándole de un modo importuno que podría diversificar su ocio. Es la primera trampa del engaño de servicios gratuitos – le están siguiendo y sus datos personales se utilizan sin su consentimiento.




Ahora pasamos a la segunda trampa más peligrosa. Lo más probable es que sin darse cuenta usted se convierta en un instrumento para producir el capital de los sitios reinantes en la cima de la pirámide. Completamente gratis. Sus datos personales robados son usados para quitar su atención por medio de publicidad en el futuro. La publicidad está por todas partes: en su página personal, sección de noticias, buscador, correo electrónico – nadie se lo dio a conocer y nadie le pregutó si quiere verla o que sus datos personales se usen para estos fines. Google y Facebook ya han decidido todo por usted y todo el mundo: le ofrecemos nuestros servicios gratuitos, depreciamos su atención y nos hacemos ricos.  

Sólo tiene que utilizar los servicios de Google, Facebook y otros sitios web. Completamente gratis. 


¿Cómo el público llega a ser tráfico?


Cada día la explotación humana se hace más ingeniosa en portales de información. Si antes internet fue espacio donde todos tenían derechos iguales, donde cada uno podía exponer su propio punto de vista que sería escuchado, donde los problemas a nivel local y global se solucionan conjuntamente, y los medios de comunicación eran de acceso público y formaban a una sociedad civil, hoy día dentro de varias décadas tal visión produce sólo una sonrisa amarga. Todos los valores antemencionados cuentan con una condición – respeto por el individuo. En cuanto visite un portal de información, deja de ser persona y se convierte en el tráfico.



«¿Сómo que? ¡Puedo dejar comentarios, polemizar con otra gente, por fin, dejar de usar el sitio que me está fastidiando!», – replicará. Y es así, pero por triste que sea la situación, su opinión y sus argumentos bien pensados en los comentarios no importan a nadie: para el sistema tendrá siempre el número 1 o 0 – está o no está. Es una trampa más sobre el engaño de servicios gratuitos que en portales de información se convierte en el engaño de participación. Usted tiene simplemente el número 1, y es fácil adivinar que hay milliones como usted. No es ni siquiera cliente o consumidor que pueda tener razón, usted es simplemente un número, índice de tráfico. Y su portal favorito donde cada día lee noticias lo vende a anunciantes que roban su atención.

¿Serán culpables los propietarios del portal de internet? No. En este sistema no hay otro remedio. ¿Tendrán culpa los periodistas de ofrecer con mucha frecuencia unas cosas a veces tontas de baja calidad y mal preparadas? No. Hacen su trabajo que satisface a su empleador principal — publicidad. Ha entrado en el sitio – ha recibido el número 1, ha leído una información – se le ha asignado el 1, ha decidido emitir su opinión – se ha convertido en el 1. La calidad pierde el sentido en cualquier nivel de la pirámide, lo importante es la cantidad. Usted y su atención son convertibles con facilidad en una unidad monetaria convencional.      


Por lo tanto el periodismo conocido como el cuarto poder pierde su función social principal – informar a la sociedad y formar la conciencia civil, ofreciendo a cambio el engaño de participación que en realidad sigue siendo el mecanismo de generar el tráfico con fines publicitarios. ¿Está conforme con dar el poder a la publicidad deshonesta?


Cambiar el sistema


De hecho la navegación por internet corre muchos peligros tanto personales como globales: la publicidad roba sus datos y su atención, destruye el periodismo de alta calidad convirtiéndolo en una herramienta de manipulación. Pero podemos cambiarlo radicalmente – para eso es indispensable desistir del engaño de servicios gratiutos.


En primer lugar se debe renovar la suscripción de pago (como era el caso de periódicos). Es de entender que al efectuar el pago para usted, un anunciante decide también quién es, qué y cómo va a leer. Renovar la suscripción de pago supone el renacimiento del periodismo analítico e informativo de alta calidad  y la devolución de su poder – al pagar por contenidos, usted se convierte en un miembro de pleno derecho de lo que está sucediendo en el portal de información. Los periodistas estarán motivados para llevar a cabo sus tareas de manera responsable, y usted va a leer los materiales de alta calidad. 


En segundo lugar cambiar la actitud ante la publicidad y tener una amplia concepción de las cosas. Se trata de una compañía que ofrece un nuevo enfoque cualitativo de la publicidad e internet en general. Le pondremos a disposición su propio tablero de anuncios personal. Verá sólo los anuncios que tengan interés para usted y en el momento cuando quiera. Lo esencial es que creamos que todavía es posible recuperar el respeto por el individuo en internet, por lo tanto los anunciantes que han seleccionado nuestro sitio web, van a pagar el 90% del coste de un anuncio publicitario para ver.  





Estamos en contra de crear pirámides financieras y etiquetar a alguien como desleal como lo hacen los propietarios de los sitios. La publicidad no es mal, sino ayudante. Ayuda a encontrar lo que es de nuestro interés. El periodismo no es generador de tráfico, sino una institución vitalmente importante para la sociedad que debe pagarse por aquellos para los que sigue funcionando. Estamos seguros de que todavía no es tarde crear internet para usuarios con el respeto mutuo entre las partes. 









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